San Jerónimo en su estudio.
SAN JERONIMO EN SU ESTUDIO
En este grabado todo está dispuesto de tal forma que invita a la meditación y la contemplación. El orden sutil que se percibe en este recinto, matemática y geométricamente perfecto, refleja la armonía del mundo, que también está sustentada en base a leyes numéricas y geométricas. El combate contra los enemigos internos ha finalizado, dando lugar a la serena paz y a la dulce embriaguez del misterio. El santo es aquí la imagen misma del hombre completamente realizado que dialoga íntimamente con Dios. Este espacio interior, análogo a la "cámara secreta del corazón", está sin embargo protegido por un león (animal solar y áureo), que con un ojo vigilante y otro cerrado mantiene una actitud entre reposada y tensa, confiada y expectante, pudiendo ver en ello un símbolo del equilibrio y complementariedad en que finalmente se concilian las energías contrarias que desencadenaron la regeneradora búsqueda del conocimiento.
 
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